Espacios

Decorar un dormitorio de cuatro a ocho años

A partir de los tres o cuatro años, lo más importante de la habitación de un niño es que tenga espacio para jugar y que les guste la decoración que hay en él. Si no se sienten identificados con el color de la pared o con los dibujos pintados, no estarán a gusto y la rechazarán. Esta es una etapa que va desde los cuatro a los ocho años en que el tipo de decoración puede valer perfectamente en ese ratio, a partir de los nueve años la decoración dejará de ser infantil.

Esta es una etapa en la que los colores pueden ser más intensos, pero sin olvidar que se debe crear un ambiente sereno, no debe sobreexcitarlo aunque si estimularlo y permitir su juego. Algo que será de bastante utilidad es utilizar pintura plástica, papeles pintados y en general materiales resistentes que sean lavables.

En cuanto a los estampados es mejor optar por rayas, cuadros o flores pequeñas, en lugar de motivos y dibujos infantiles porque en esa etapa cambian los personajes favoritos con mucha rapidez. Puede darse el toque infantil con las lámparas, los cuadros, los peluches y los juguetes que a medida que vaya creciendo pueden sustituirse.

Dormitorio juvenil

Los muebles juegan un papel crucial, ya que tan importante es la cama como el espacio de que dispongan para jugar. Una alfombra en el centro de la habitación y cajas o cestas para guardar sus juguetes bastará al principio, después necesitarán una mesa y unas sillas pequeñas para pintar y hacer sus primeros deberes.  Colocar una pizarra puede ser una buena idea, ya que a estas edades les encanta pintar, puede colocarse un zócalo de pizarra o simplemente pintarlo con una pintura especial que la imita, de esta manera les disuadirá de pintar en otras zonas de la casa. La cómoda y un armario más grande son imprescindibles. Es fundamental que los muebles sean resistentes y estables y que las estanterías o librerías estén bien ancladas a la pared para evitar accidentes.