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El papel pintado está a la última

El papel pintado está a la última ya que no es solamente un elemento decorativo de primer orden, sino que también es funcional, pues sirve para disimular defectos en la pared, para protegerla, para destacarla o para dar sensación de amplitud.

Si lo que quieres es empapelar tú mismo, deberás tener en cuenta varias cuestiones, que son, primero, tendrás que preparar la pared. Alísala y arregla los agujeros y desconchados. Deja que se seque, quita el polvo y comprueba si la adherencia del papel es buena. En segundo lugar, puedes escoger un papel pre-encolado, ya que facilita mucho el proceso pues no hay que utilizar cola, solamente humedecer el papel con agua. Y por último, empieza por la mitad de la pared, trabaja en cada dirección y acaba siempre en las esquinas. Así conseguirás disimular que en la primera y última tira los dibujos no casan perfectamente.

Hay cinco tipos de papeles pintados que se pueden utilizar dependiendo de las necesidades de la estancia, la decoración o los gustos del usuario. Te los explicamos a continuación:

Textil: Es rico en texturas y matices, imita el lino, la seda, resiste bien los golpes y amortigua el ruido. Se encola y coloca igual que los demás, e incluso existen modelos lavables e ignífugos.

Dormitorio con papel pintado

Papel japonés: Se realiza con fibras naturales, como la paja, el yute, el bambú o el cáñamo. De elaboración artesanal, tiene un acabado irregular que le aporta un aspecto muy natural.

Gofrado: Este papel tiene una sola capa, es sensible a la luz y no es lavable, se encuentra en multitud de estampados y colores.

Vinílico: A diferencia del anterior este sí está formado por dos capas, las más superficial es plástica, resistente y lavable. Cuenta con una gran variedad de modelos.

Murales: Es una de las novedades en papel pintado. Son grandes diseños, que pueden medir hasta doce metros, y que ocupan toda una pared en lugar de repetir imágenes o dibujos. También se pueden encontrar en menor tamaño, con una repetición de dibujos cada sesenta centímetros, que no requieren una gran pared para apreciar la escena en su totalidad.