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Las posibilidades del papel pintado

Las posibilidades del papel pintado

Uno de los mejores recursos decorativos vive un cierto olvido: el papel pintado. También llamado papel tapiz, este recubrimiento sencillo, directo y económico durante mucho tiempo resolvió las limitaciones de la pintura al añadir a las paredes motivos intrincados y hasta imágenes que resaltaron el encanto de una época, y llevaron a las casas la iconografía de diversas culturas.

Sin embargo, con un cierto desprecio por la sofisticación, el papel pintado ha ido quedando relegado, fuera de los cursos de interiorismo, sin bien se siguen produciendo y desarrollando en nuevos materiales, más resistentes y con motivos que son un reflejo de los tiempos iconoclastas que vivimos.

El papel pintado es una apuesta decorativa que bien merece nuestra atención y su uso en diverso espacios del hogar, no necesariamente en las paredes.

El papel pintado puede servir para unificar un mueble con el entorno. El papel pintado, usado en zonas muy acotadas, puede ser un elemento que deslumbre y aporte unidad decorativa en un ambiente, además de acentuar el interés de un objeto o de un mueble en particular.

Si se quiere dar una segunda vida o modernizar un mueble para que tenga un vínculo con una decoración más contemporánea, podemos usar un tramo de papel pintado para obtener esa unidad y ese interés.

Todo lo que hay que hacer es elegir un modelo de papel tapiz a juego con el motivo o el color preponderantes en la habitación, y forrar una zona del mueble abierta a la mirada. De ese modo, el papel pintado integra al mueble, y le añade un toque moderno hasta a la más vetusta pieza de madera.