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Transforma una puerta vieja en un cabecero de cama

¿Quieres cambiar el cabecero de tu cama y no deseas gastarte mucho dinero? Una solución muy sencilla es transformar una puerta que ya no uses en un cabecero. De forma fácil y sencilla y sin gastarte apenas dinero, cambiarás por completo el aspecto de tu dormitorio.

Los materiales que necesitarás son: una puerta que ya no utilices, unos listones de madera de la misma medida que el grosor de la puerta o un poco más anchos pero no mucho, lijas de grano medio y fino, pegamento para madera y pintura en esmalte del color que quieras o barniz si prefieres dejarla del color de la madera.

Solamente con estos materiales que encontrarás en cualquier tienda de bricolaje o que incluso ya cuentes con ellos en casa, conseguirás dar un aire nuevo a tu dormitorio con un presupuesto mínimo.

Pasos a seguir para fabricar el cabecero

Lo primero que debes hacer es quitar el tirador y las bisagras de la puerta para a continuación comenzar a lijar toda la superficie de la puerta con una lija de grano medio y de esta forma eliminar cualquier resto de pintura o barniz que pudiera tener la madera.

Cabecero de cama

Después cuando la puerta ya esté completamente lijada, pega los listones de madera a los cantos de la puerta y deja pasar unas cuantas horas para que el pegamento se seque por completo antes de continuar al siguiente paso.

El siguiente y último paso sería pintar la puerta, que puede ser toda del mismo color o aprovechando los cuarterones, pintar estos de un color y los bordes de otro, mejor si son tonos pastel para que no resulte estridente y se pueda combinar bien con los colores del dormitorio. También es posible dejarlo del color de la madera de la puerta, en cuyo caso habría que dar una mano de barniz. Dejar secar la primera mano y aplicar una segunda tanto si es de pintura como de barniz. Una vez que ya esté seca del todo solamente quedaría colocar en la pared el nuevo cabecero y combinarlo con las mesillas.