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Un básico para el dormitorio y el descanso: almohadas

Un elemento que resulta básico para nuestro dormitorio y muy especialmente para nuestro descanso, son las almohadas. Dependiendo de la postura que adquiramos al dormir y también del tipo de relleno que tenga la almohada, nos convendrá más una u otra.

La nuca es una de las zonas más delicadas de nuestro cuerpo y donde acumulamos más tensión. Por este motivo es muy importante poder elegir bien el tipo de almohada, dependiendo de la curvatura que tenga, el tipo de colchón y la postura en la que durmamos.

Respecto al tipo de colchón, ya te indicamos en otro post, los tipos y las diferencias que había entre cada uno de ellos, por lo que ahora te vamos a explicar los tipos de almohada para que puedas adaptarlo al colchón que hayas escogido.

Tipos de almohada según el relleno

Los tipos de relleno pueden ser desde poliéster a plumas o látex. Lo fundamental es que se mantenga el cuello en una posición natural, sin forzar, doblar o estirar la zona.

Plumas: Es muy adaptable, aunque el mayor inconveniente que presenta es que puede dar algo de calor y no es recomendable para niños pequeños, hasta que tengan manifestadas las alergias.

Poliéster: Es de un tacto similar al de plumas pero en este caso puede lavarse perfectamente.

Látex: Se adaptan más fácilmente a la forma y peso de la cabeza, por lo que es recomendable elegir firmeza media. Un detalle importante es que son antiácaros.

Tipo de postura al dormir

Según la postura para dormir

Dependiendo de la postura que se adquiere al dormir se puede elegir una almohada u otra. Por ejemplo si se duerme boca arriba, la almohada debe ser baja y blanda, al contrario que si se duerme de lado en cuyo caso deberá ser firme, alta y dura. Si la postura en la que se duerme es boca abajo entonces deberá ser un modelo suave y fino.

Según la forma de la nuca

La curvatura de la nuca también es importante a la hora de escoger un tipo de almohada. Si se tiene una curvatura un poco hundida es conveniente elegir una de tipo medio. Si la curvatura es bastante hundida entonces es recomendable una espesa y firme. Por el contrario si la curvatura de la nuca es muy poca o no existe y se tiene una nuca recta, la mejor opción es una almohada fina y suave.